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martes, 1 de octubre de 2013
Jugar siempre es positivo, es una necesidad en la vida de todo ser humano, es la actividad principal en la infancia, imprescindible para el desarrollo del niño. Todo el mundo recuerda algún momento emocionante, o recuerda alguna carrera increíble, o risas imposibles de parar. Siempre son recuerdos que nos hacen sonreír. Como todos sabemos, el juego tiene grandes beneficios, se hacen amigos mientras juegan, potencian su imaginación, hacen deporte, o son capaces de ser Superman, una princesa, o una mamá trabajadora jefa de una empresa. El juego siempre es positivo, tanto para adultos como para niños. A través del juego se van “formando” y desarrollando las capacidades psíquicas y físicas que se ven comprometidas durante la actividad lúdica.
Desde el punto de vista físico, podemos decir que a través del juego conocen mejor su cuerpo, aprenden a controlar el equilibrio, el esfuerzo, la fuerza, mejoran el desarrollo de los sentidos. Desde el punto de vista mental, podemos decir que el juego potencia su creatividad e imaginación, favorece el lenguaje y la capacidad para razonar y reflexionar, y saber lo que está bien o no, cuando alguien no cumple las reglas, o “hace trampa”. Desde la perspectiva afectiva, el juego estimula la satisfacción, ya que es una actividad placentera para los niños. Finalmente, desde la perspectiva social, el juego es un instrumento de socialización (ya que para jugar necesitan hablar y compartir).
No hay duda que el juego es fundamental en todas las etapas de la vida, pero principalmente en la infancia. Y viendo todos los aspectos positivos, tanto físicos como mentales, se pueden potenciar estos beneficios todavía más, a través del juego en la escuela.
¿POR QUÉ ES BUENO JUGAR EN LA ESCUELA?
- Porque se relacionan de forma distinta con sus compañeros de clase y amigos.
- Porque hacen ejercicio físico y mental.
- Porque están con un adulto, y en clase con el profesor, y puede ser una experiencia motivadora y gratificante.
- Porque pueden jugar a nuevos juegos (creados y/o adaptados por los profesores).
- Porque pueden explorar con materiales que, seguramente, no suelen tener en casa (pinturas, arcilla, maquillajes, etc.).
- Porque el juego facilita el aprendizaje y muchos juguetes pueden ser excelentes recursos didácticos.
- Porque lo que aprendemos jugando no se olvida. Al ser aprendizajes activos y vivenciales perduran en el tiempo, convirtiéndose en aprendizajes significativos.
- Por el mero hecho de jugar, que siempre es una experiencia gratificante.
¿QUÉ DICE LA LOE AL RESPECTO?
La legislación educativa actual contempla el juego como una necesidad básica de la infancia y, concretamente, en la etapa de la Educación Infantil, el juego es considerado un recurso idóneo para utilizarlo en la escuela, debido a su carácter motivador, mostrando contenidos de forma global y por ser el enlace de aprendizajes significativos.
La Ley Orgánica de Educación (LOE) vuelve a los planteamientos que hizo la LOGSE en su momento, recuperando el carácter lúdico de la primera etapa en cuanto a la metodología de intervención en Educación Infantil: “Los métodos de trabajo en ambos ciclos se basarán en las experiencias, actividades y el juego y se aplicarán en un ambiente de afecto y confianza, para potenciar la autoestima e integración social”. (Art. 14.6). En cuanto a la Educación Primaria (Real Decreto 1513/2006), el juego queda englobado en el Área de Educación Física, está presente en los objetivos y existe un bloque de contenido referido a los juegos.
Como podemos ver, desde la legislación se indica la necesidad y el interés por introducir en el aula una gama variada y estimulante de objetos, juguetes y materiales que proporcionen múltiples oportunidades lúdicas y de manipulación.
JUGAR CON LOS DEMÁS
Todos los expertos están de acuerdo con la afirmación que el juego compartido potencia las redes sociales entre los niños. Cuando juegan, establecen sus reglas, se comunican, despuntan los rasgos de personalidad de cada niño, muestran responsabilidad (por ejemplo, el “ahora me toca a mi”). Durante el juego, el niño está en contacto con sus “iguales”, sus compañeros de clase, vecinos, o amigos del barrio, y esta situación le ayuda a conocer a las personas que le rodean, y las diferencias entre los mismos, aprendiendo a resolver situaciones conflictivas.
Tanto en el juego cooperativo, como en el competitivo (bien usado) los alumnos pueden aprender aspectos del funcionamiento y desarrollo de la sociedad actual.
Piaget ya escribió en 1932 que “si se quiere comprender algo sobre la moral infantil hay que comprender cómo funcionan las reglas de los juegos”. Estas palabras son un claro reflejo del papel del juego en la creación de las redes sociales.
¿JUGAR EN EL PATIO O EN CLASE?
Jugar, tanto en el patio como en clase es siempre positivo. Pero la actividad se puede adaptar al contexto y al ambiente de juego. El juego en el patio consistirá en actividades lúdicas más cercanas a actividades físicas, ya que se puede aprovechar el espacio disponible (normalmente suele ser más grande y espacioso que una clase o aula). El juego en clase será más próximo a actividades relacionadas con las materias o conocimientos que quiera el profesor en ese momento desarrollar. O también pueden estar relacionadas con actividades más tranquilas que las físicas.
De todas formas, existen dos formas de juego, el juego libre o espontáneo y el juego dirigido. Tanto si juegan en el patio como en el aula el profesor o educador puede elegir si proponer un juego libre o proponer un juego dirigido. El juego dirigido normalmente es en el que el profesor o educador tiene un papel relevante y suele conducir (planificando las actividades) el ritmo del juego. El juego libre o espontáneo, es aquel donde el niño decide el juego y con quien jugar. Durante el juego espontáneo se da la condición idónea donde poder vivir experiencias sociales desde la autonomía y la libertad.
Tanto el juego dirigido como el espontáneo deben tener cabida en el mundo escolar.
¿USAMOS UN JUGUETE?
El escoger un juguete u objeto que ayude a potenciar la actividad lúdica puede ser algo positivo según el momento. El juguete normalmente despierta la fantasía de los jugadores, y puede llegar a ser un elemento central de socialización. Es un medio de experimentación y creatividad, y por ello, un elemento central en el proceso educativo. ¿Cuál elegir? Simplemente elegir el adecuado al momento, y sobre todo debe ser acorde a la edad del niño (y a sus necesidades y capacidades).
Todos sabemos que hay algunos juguetes con los que se puede aprender o repasar conocimientos escolares. Incluso hay juegos específicamente diseñados para reforzar contenidos concretos, como por ejemplo determinadas lotos o memos, juegos de preguntas y respuestas, dominós de fracciones o de formas geométricas, juegos de letras o de vocabulario, etc. Pero hay otros juguetes que no parecen ajustarse tanto a este contexto y son también tremendamente útiles y apropiados para repasar y asimilar muchos de los contenidos escolares.
Tanto el juguete convencional como el didáctico, con un buen uso, se puede utilizar como recurso para el aprendizaje en el contexto escolar.
EL PAPEL DEL PROFESOR O EDUCADOR
La función del adulto como animador del juego puede ser doble, en unos momentos puede plantear propuestas de juego, y en otros convertirse en un organizador del entorno que facilite el juego libre.
Principalmente debe crear un ambiente que permita:
- Explorar
- Manipular
- Tantear
- Investigar
- Descubrir
- Divertirse
El educador, para poder realizar una situación de juego, debe tener en cuenta las siguientes variables:
- La edad del niño
- El grado de dificultad
- El tiempo y el espacio disponible
- Los materiales que van a ser usados
- Necesidades personales (de los niños)
- Formas de motivar
¿QUÉ HAS HECHO HOY EN EL COLE? ¡JUGAR!
Muchas veces, cuando los niños llegan a casa y dicen que han estado jugando en clase, los padres tendemos a pensar o tenemos la impresión de que han perdido el tiempo o quizás que el profesor no ha preparado bien sus clases. Pero estos comentarios no deben causarnos malestar sino satisfacción, puesto que el juego puede llegar a ser uno de los mejores recursos para educar durante la infancia.
Debemos ser conscientes de que a través del juego se pueden aprender de forma sencilla y divertida muchos conceptos (colores, formas, palabras, etc.) y los alumnos no se dan cuenta de ello. Los niños se quedan con la buena sensación de haber estado jugando, y los profesores se van satisfechos a casa porque sus alumnos han aprendido sin a penas ser conscientes de que lo han hecho.
¿SE UTILIZA EL JUEGO EN LAS AULAS COMO RECURSO?
Como hemos visto en el punto anterior, en la etapa de Educación Infantil es más corriente que se utilice el juego como un recurso didáctico (por ejemplo, los rincones de juego). Pero en etapas superiores suele ser más complicado poder utilizar este recurso de manera sencilla y con sensación de utilidad. Sin embargo, hay situaciones escolares en todas las etapas, en las que usar el juego como recursos para aprender puede ser eficaz y motivante para los alumnos. Por ejemplo, a la hora del aprendizaje de competencias sociales y ciudadanas, los juegos de rol pueden ser una buena forma de ver las cosas desde otro punto de vista; también existen muchos juegos que ayudan a asimilar contenidos matemáticos, o los vehículos pueden servir para estudiar el rozamiento, las pelotas para estudiar la fuerza de la gravedad, etc.
El juego es un recurso muy poco aprovechado en la escuela, y por ello animamos a los profesores a que intenten implementar actividades lúdicas en sus clases, que sin lugar a dudas vivirán una experiencia positiva. Y además, animamos a las empresas jugueteras a crear más y mejores recursos lúdicos adecuados para su uso en el contexto escolar.
AIJU: Instituto Tecnológico del Juguete.